El apartamento cuenta con dos baños, uno de ellos concebido como un espacio social pensado para sorprender. Este baño se convierte en el “momento wow” del proyecto, con un intenso color morado que dialoga con un papel tapiz de gran carácter, generando una atmósfera envolvente y memorable. Un cuadro de un lobo, dispuesto como elemento simbólico, aporta una presencia casi protectora, reforzando la identidad del lugar. En conjunto, el proyecto refleja un estilo elegante, único y profundamente personal, en sintonía con la esencia de quien lo habita.